Antiguamente,
podíamos decir, que la pluma era el arma más fuerte que cualquier otra
Arma
Más
ahora, en tiempos de una realidad, menos real, como la virtual
Algunos,
cuantos locos, como yo
Seguimos
pensando que la pluma es el arma más fuerte pues sigue disparando palabras
Que
atraviesan el alma y hieren de tal manera que te dejan en un vivir muriendo.
Si
bien un arma puede hacer cosas que tu serias incapaz de realizar; con algunas
palabras,
mal que bien construidas, yo hago vivir y obligo a que exista lo que quiero que
exista.
Por
lo tanto, con la palabra, puedo hacer que tú vivas y sientas lo que escribo,
puedo
obligarte a que seas mía, puedo matarme y
matarte y seguir escribiendo sobre ti.
Revivirte
o
revivirme
cada vez que quiero.
Lo
extraño, es que la palabra leída, acarrea cierta imaginación, por lo tanto,
puedo verte
ya
no sólo cuando te escribo sino cuando te pienso.
Y
más cuando duermo pensando en ti.
No
sabes acaso que sueño contigo.
Tú,
no tienes idea de quién eres, porque nunca fuiste mía de facto, pero si lo
fuiste con
la
palabra pensada dicha y soñada.
Duermo
para verte y tocarte y enamorarme otra vez…
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