Oh
grandioso Zeus, mándame aquel Sueño para poder entender tus divinos misterios.
Mándame
tu Sabiduría para poder conquistar a Atenea…
De
no ser así…
No
expiare holocausto alguno
Ni
mataré cordero a tú nombre.
Me
robaré a Atenea del Olimpo…
Como
los troyanos robaron a los Atridas aquella mujer… la más hermosa del mundo.
Permíteme
que enamoré a una diosa con la palabra deseada…
Con
aquella palabra divina que pronuncian las pitonisas al serte consultado en los
templos.
Permíteme
tocar la citara y el arpa para que escuchando tú mi música no recuerdes que os
robe una diosa.
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