jueves, 22 de septiembre de 2016

El impacto de internet en la vida diaria

Hace no más de 30 años atrás en unos cuantos colegios se tuvo el privilegio de tener un laboratorio de computo donde se aprendía el uso de aquel programa llamado logos, conocido como el de la tortuga; y en aquel proceso de aprendizaje nos topamos con uno de los primeros cambios perceptibles, que presencio nuestra generación, el paso del disquete de 5¼,  al disquete de 3½, que poco después de transformarían en el famoso “zip” unidad superdisk con puerto paralelo y disquete LS 120, que con el rápido avance de las ciencias informáticas, desapareció, como termino por desaparecer el cotidiano Cd. Dvd, Usb, Mp3, Mp4, por una nube artificial, donde se guardan todo tipo de archivos de distinta clase, pero que poseen de alguna forma, un tipo de unidad en nuestro lenguaje cotidiano, por todos aquellos que están injertados a esta nueva época de tecnología. Donde las distintas generaciones y sobre todo las más antiguas encontraran no pocos problemas, si no se suben a la nube de la modernidad.

El primer acceso a esta nube y por gracioso que parezca se llama click. Aquel ruido tan distinguido del fiel compañero mouse, que poco a poco también ha ido desapareciendo por un dedo scroll.
La revolución global de la Internet y su funcionalidad ha hecho que todo ser humano tenga la posibilidad de una existencia virtual en las redes, un ser más allá de sí mismo y acceder a sitios antes sólo imaginados por la literatura o la propia imaginación del ser humano. Ya no solo escuchas la radio o lees libros para hacerte la idea de diferentes partes del mundo, ahora los tienes gracias al google maps y google earth. Podemos ver la diversidad de constelaciones y a la vez podemos pedir una pizza que llegará antes de media hora.

Pero la pregunta que internet nos ha dejado sin responder, es el uso adecuado o no de tan grande plataforma de información, por ejemplo, en el uso privado yo y la máquina, como en el uso público de ella misma, el yo y la maquina más la sociedad, donde ejerceré una fuerza virtual política, económica, y jurídica, por usar los aspectos más serios del uso de las redes, como también las fuerzas del ocio, del video juego y de la pornografía. Y reclamar, a la vez, el uso libre de acceso exaltando el termino de democracia, que ha dejado el país concreto, para establecerse en un mundo globalizado, teniendo como principio el uso de la red desde cualquier artefacto con acceso a la web. Cantidad no es igual que calidad, es imposible la idea de una autarquía política y economía, como se dio en las polis griegas hace de dos mil años atrás. Se trata de estar conectados en esta telaraña que nos planteara otra pregunta fundamental… ¿somos la araña quien la teje o somos la presa en la web?



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