Tan
solo ver tu rostro
hace
que mis intestinos vituperen asco,
Ya
no soy el mismo
de
antes para escribir romanticismo.
Ahora
solo las vísceras crean para ti.
Asco,
pestilencia, diarreas, una peste completa como la de Camus.
Una
mujer para cada día
Y
ninguna eres tú.
Y
si te asombras de mis escritos, es porque los filósofos somos los seres que
captamos
más y olvidamos menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario