miércoles, 7 de septiembre de 2016

A la peste

Tan solo ver tu rostro
hace que mis intestinos vituperen asco,
Ya no soy el mismo
de antes para escribir romanticismo.
Ahora solo las vísceras crean para ti.
Asco, pestilencia, diarreas, una peste completa como la de Camus.
Una mujer para cada día
Y ninguna eres tú.
Y si te asombras de mis escritos, es porque los filósofos somos los seres que captamos

 más y olvidamos menos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario