sábado, 20 de octubre de 2018

El Asterion de Borges y el Amor.

El amor en la casa de Asterion es cada puerta,
que por cierto, son infinitas de número,
y en aquellas infinitas posibilidades
Yo, el Asterion, quedaré solo
esperando a quien desangrar o quien me desangre
en aquel ojalá de mi amor molesto

A veces juego a querer y otras no pocas veces
juego a que me quieran, donde yo, el Asterion,
siempre ha quedado solo en la espera de un visitante.

Hay azoteas, en mi casa, infinitas como las puertas,
que me llevan a profundas soledades como
aquella soledad de besos que no se dieron,  
labios que no se juntaron,
ni manos que se tomaron.

Ojalá y ya no te moleste mi amor, 
y que un buen dios me redima,
ya sea un toro o ya sea como yo, 
pero si es como yo tendrá problemas.

Tendrá que redimirme mediante la historia de plata
desvainada en mi corazón

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